viernes, 1 de marzo de 2013

El ejercicio y yo.

Comienzo escribiendo esta entrada siendo lo más sincera posible (y como en los grupos de AA): soy espantosamente pajera. Si, soy floja pero del verbo floja para mover el cuerpo y hacer deporte, siempre lo he sido.

Cuando era chica era de las que les temía a la pelota y odiaba correr en el colegio, además el sistema escolar chileno como que no le pone mucho empeño en el incentivo deportivo a los niños y niñas, de hecho creo que casi que las pocas ganas las extinguen. De mi proceso escolar completo solo recuerdo un profe que nos incentivaba a hacer deporte y eran entretenidas sus clases ya que mezclaba el deporte, con el juego y la competencia. Uff pero solo uno en mis 12 años de escuela (tirón de orejas para mis colegas). Creo que alguna vez al comenzar mi adolescencia fui con un amigo a un gimnasio, les juro que le ponía empeño pero con la llegada de la adolescencia también llega la flojera por todo y deje de ir. Y eso fue mi único contacto con el ejercicio en mis años escolares, como ven casi nada.

Luego al entrar a la Universidad entre que dormía y comía poco y me pasaba todo el tiempo estudiando (y de carrete también, pa que negarlo) mi única actividad física era caminar por las calles de Santiago, caminaba mínimo dos horas diarias en modo rápido. Eso era lo único que hacia. Ahh y en el verano me iba a subir cerros y caminar por senderos perdidos pero no sé si eso cuenta en realidad. Un buen día tenía que tomar uno de esos electivos que nada tienen que ver con la carrera que uno estudia, y con una amiga-compañera nos inscribimos en "Acondicionamiento Físico". Como olvidar el primer día de clases y el miedo de que te destruyeran a punta de ejercicios y que te recordaran con tortura los años que no has movido ni un solo músculo (o eso era lo que decían las malas lenguas). Pero para mi mala suerte duré solo un día ya que la súper profe me echo ya que yo tenía un problema a la columna y yo me piqué (hasta el día de hoy lo sigo estando) y no fui más y termine por desechar ese ramo jurándole mi odio eterno jajaja. Luego de ese desplante mi vida siguió el curso normal de flojera que había llevado hasta el momento hasta que se me terminaba la carrera y tenía ese ramo pendiente, pero oh suerte mía, ese año comenzaron a dar Yoga como ramo electivo y me inscribí y supliqué que me lo dieran (vía soborno telefónico) y me resulto, me inscribí en Yoga. El primer día de clases fue revelador para mi, primero porque me sentí realmente bien físicamente y me pasó algo muy extraño no quería fumar, fue como una desintoxicación exprés. Durante un semestre hice Yoga y descubrí músculos que jamas en la vida pensé que se ocupaban, además de hacer cosas que tampoco pensé podía llegar a hacer. En resumidas cuentas me encanté con el Yoga, pero de ahí a que fuera deporte estaba bien lejos.



Años después viviendo en Chicago comencé a engordar casi que por respirar y obvio me comencé a desesperar así que comencé a correr, actividad que confieso no me gusta pero es gratis (en ese tiempo no tenía ni un dolar extra para gimnasio o clases de algún tipo). Corría a la orilla del Lago Michigan tres veces a la semana y me mantuve corriendo como 8 meses. 8 meses en los cuales vi que mi resistencia crecía y al mismo tiempo mis piernas y mi trasero se ponían más firmes. El problema es que odio correr y además lo hacía mal ya que corría poco pero muy rápido y el trasero a pesar de quedar mega firme me creció, y eso para variar me desanimó y no volví a correr más.


A las pocas semanas de volver a Chile y aún sin desintoxicarme de la mala alimentación gringa, se me ocurrió irme de trekking con mi peor es ná y un par de amigos. Una ruta nueva pero nada que no haya hecho antes me dije a mi misma, craso error, casi me morí en el famoso trekking. Lo hice completo pero llegue a oscuras al campamento base con ganas de matar a alguien y prometiéndome que no lo volvería a hacer nunca jamás en la vida. Al otro año lo hice de nuevo y en un tiempo record (venganza para mi). Ahí fue que en mi cabeza comenzó a sonar la idea de que tenía que si o si hacer un poco de ejercicio y ser más constante.

En el tiempo que estuve en Chile (1 año y medio) comencé a hacer Yoga nuevamente. Hice Yoga por lo menos por un año 5 veces a la semana, lo cual para mi fue y ha sido todo un logro. Logre hacer cosas que ni en mis mejores sueños pensé que podía hacer (como hacer posiciones invertidas) y también hice por un periodo Spinning acuático que es una actividad bien power pero maravillosa ya que como es en el agua no duele tanto y al mismo tiempo te relaja. Eso me ayudo también a poder aprender a esquiar y a hoy en día practicarlo con mucho gusto.



Pero cuando me vine a Puerto Rico me quede sin Yoga ni Spinning y no me podía permitir estar sin hacer ejercicio (les diré que soy floja y sufro pero tonta no soy y es un deber para mi hacer algo de ejercicio) así que comencé a hacer Yoga por mi cuenta y un día a la semana con una profe que conocí en el edificio donde vivía antes y comencé a correr algunos días en un parque cercano. Pero no duro mucho. El problema de esto es que me he dado cuenta que no puedo hacer ejercicios sola, porque como soy una floja rematada tiendo a no ser estricta y no soy constante entonces termino no haciendo nada de nada. Hasta que me cambie de depto. En Octubre nos cambiamos a un depto que está practicamente al lado de un parque que es para correr y andar en bicicleta. Un día caminando por ahí vi un cartel que decía que hacían Zumba dos veces a la semana, llame y me inscribí, al otro día fui a mi primera clase. Y eso es lo que hago hoy, Zumba dos veces a la semana, mezclado con Tabata, y un día de baile Afro. No saben lo bien y lo feliz que me ha hecho, no les voy a mentir, sufro un montón porque el profe nos saca el jugo, sobre todo a la gente joven que podemos hacer de todo, pero sobre todo porque lo paso bien, me río, me gusta quedar energética y me relaja un montón hacerlo. Hoy comencé a nadar por las mañanas. Mi peor es ná siempre ha nadado y para nuestra suerte hay una piscina olímpica municipal en perfecto estado cerca de nuestra casa que pocos usan y él me esta enseñando a nadar con técnica (porque yo nado pero a lo Ceci style no más) y les puedo decir que quedé feliz en mi primer día de practica.



En conclusión, y es porque escribí esta entrada, puedo decir hoy que a pesar de que no soy deportista de espíritu, y sé que nunca lo seré, de que me cuesta, de que hay cosas que odio como correr, de que jamás podré poner esa cara de felicidad absoluta que ponen algunos haciendo ejercicios (deportistas de dna creo yo) y de que lucho día a día para convencerme de que tengo y que es importante hacer ejercicio lo hago igual, cada día le gano una batalla más a la flojera.

Saludos!

P.D.:Sigo subiendo cerros, sigo cargando pesadas mochilas por horas y horas, sigo acampando en lugares sin baño, luz ni agua potable. Y si, sigo preguntandome en la mitad de esas aventuras porque cresta estoy ahí pero año tras año lo sigo haciendo de nuevo.

(Imágenes San Google of course o pensaron que era yo? jajajaja)