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viernes, 4 de octubre de 2013

Acumuladora

Hola mi nombre es Cecilia y no puedo botar la ropa )))))Holaaaa Cecilia(((((

Cuando estuve en Chile una de las cosas que hice fue ir a H&M (otro día hago una entrada pelando jajajá) y me compré varias poleras básicas y ropa en general que me sirviera para el clima caribeño (fue difícil alejarse de lo invernal). La idea era llegar a Puerto Rico y botar las muchas poleras que tengo que están rotas y gastadas o  están manchadas, o ambas al mismo tiempo. Al llegar tenía tantas ganas que incluso compré ganchos y un organizador para el closet, me puse manos a la obra: mi closet quedó todo lindo, limpio y ordenado, el problema es que solo pude botar tres poleras (mentira!!! solo dos porque una anda por ahí todavía).

Y es en este momento en que debo de confesar que tengo un problema, uno grave ¡no puedo botar mi ropa! Yo que toda la vida he pregonado de que uno debe regalar las cosas que no usa y botar las rotas y malas. Yo que soy ordenada y que tengo todo en su lugar. Yo que no titubeo en botarle cosas al resto e incluso aconsejar -mandar- a los cercanos a limpiar y botar. Yo no puedo botar mi ropa :(

¿Me río en la fila en la tercera edad? 

Miro hacia atrás y creo que este problema siempre lo he tenido, claro que me hice la tonta siempre. Desde chica que la ropa ha sido importante para mi, supongo que es parte de mi personalidad, importancia que puede ser discutida. El punto de hoy es que es esa importancia la que me ha hecho juntar mucha ropa y a la cual le he puesto mucha energía y empeño en su búsqueda. Mucha de la ropa que tengo ha sido regalada con mucho cariño y dada pensando en mis gustos y en que me iba a encantar. También he pasado horas y horas buscando tesoros inigualables que cuando los tengo los aprecio y los estrujo hasta más no poder (a ti ropa usada te digo) ¿Entonces como no tener un relación de dependencia casi enfermiza? 

Aunque no lo crean esta relación crónica y enfermiza ha tenido sus pruebas de fuego. Cuando me fui de la casa de mis padres tuve que llevarme lo justo y necesario porque me fui a vivir a Chicago, y a pesar de que tenia 4 maletas para llenar (las mías y las del peor es ná) no podía llevarme el closet entero. Recuerdo que estuve como tres días completos ordenando mi ropa, eligiendo que llevar y que no. Mucha de mi ropa regalona la regale a personas que sabía que la quería y que la trataría bien (pa que vayan viendo mi grado de locura) y el resto -lo que no pude botar- lo deje en casa de mis padres. La siguiente prueba fue devolverme a Chile, está fue más terrible porque sumé más ropa al closet entonces más cosas tenía y en ese momento no pude botar casi nada, de hecho fue bastante traumante ese viaje: miles de maletas extras, cajas enviadas, etc. Mi enfermedad avanzaba.

Al venirme a vivir a Puerto Rico fue un poco más fácil ya que me traje solo la ropa de verano (más una que otra cosa invernal por si viajo), el problema es que además de dejar cosas en la casa de mis papás también dejé ropa en casa de mis suegros y eso que regalé un montón de cosas. Otro problema es que cada vez que viajo me digo a mi misma que no traeré nada de Chile y luego me vengo con las maletas llenas (de hecho la última vez un empleado de American me pesó las maletas que estaban justo en su peso máximo y me dijo "usted es toda una profesional" jajajá). Entonces el problema no para!

Ahora que lo escribo me doy cuenta que mi problema no es regalar mi ropa ni dejarla en otro sitio, sino el hecho de botarla. O sea que desaparezca como ropa y que nadie la pueda usar como tal, con lo cual creo que mi problema es mayor jajajá ¿me estaré convirtiendo en acumuladora? porque en mi mente suenan casi las mismas locuras que dice esa pobre gente ¿sentiré la ropa como una extensión de mi? ¿le estaré dando un valor sentimental a ropa con hoyos y manchas? ¿¿¿Por qué cresta no puedo botar mi ropa???

Saludos!


jueves, 11 de abril de 2013

Nunca más le hago caso!

Hace unos años atrás, puntualmente el año 2007 me encontraba yo visitando a mi entonces novio, actual esposo, en Chicago. Primera vez en mi vida que viajaba sola y más encima tan re lejos. Era yo una inocente estudiante de 22 años en tremenda ciudad. Andaba  con un presupuesto cortísimo digno de estudiante, pero me alcanzaba para una que otra cosita de los United. Un día entramos a una tienda (ya ni me acuerdo cual) y me enamoré de unos lindos zapatos, los recuerdo como si fuera hoy: eran una balerinas de color azul con morado lindas lindas. Jamás en mi vida había usado balerinas - salvo unas horrorosas cuando hice la primera comunión mmm mejor olviden eso y sigamos - pero me dije a mi misma que era un buen momento de comenzar, además pa que andamos con cosas era casi remotamente imposible encontrarme esos mismos zapatos en Chile. Y lo mejor de todo era que no valían más de 20 dolares. Mis ojitos ya no daban más de felicidad, corrí donde Eduardo y le digo "me llevo estos zapatos" y él con cara de horror me dice "son horribles" y yo tal como un monito animado cambié el rostro de felicidad a tristeza, y claro el problema no era que los pagara él, sino que me hizo dudar, y a mi cuando me entra la duda no hay quien me la saque, me da vueltas y vueltas y no me deja tranquila. Él por supuesto ni supo de mi duda existencial, después de decirme que los zapatos eran horribles se dio media vuelta y siguió con lo que estaba pero yo ya no podía mirar esos zapatos de la misma forma, ya no eran el GRAN descubrimiento de hace unos minutos atrás, me comencé a preguntar si realmente eran TAN lindos como yo pensaba, que con qué me los iba a poner, que quizás con esa misma plata que me escaseaba me podía comprar algo mucho más lindo, esas y veinte mil preguntas más me hice. Al final como imaginaran no me compré los zapatos.

¿Por que cuento esta historia después de 5 años? porque me jure y me recontra jure que nunca más le hacia caso a Eduardo. Osea me gusta que me acompañe a elegir ropa, pero en realidad prefiero ir sola porque siempre me hace dudar y no es que yo me quiera llevar la tienda completa, no, pero tiene el talento de sacarme de las ideas más seguras que yo pueda tener. Hace un tiempo ya acepté que la ropa y los zapatos que me gustan mayormente no son del gusto de la mayoría, sé que en lo más profundo de su ser Eduardo odia mis zapatos, pero ya lo acepté y de hecho nunca me molesto, sino que el problema es como lo dije antes me hace dudar de cosas que yo ya creo resueltas.


Hace unos días fue a un garage sale que hay cerca de mi casa (es una especie de garage sale permanente) y me encontré con una linda blusa y un vestido ambos de seda , me los probé encima de la ropa y me los lleve conmigo (a dolar cada prenda no hay quien se resista). Llegué a la casa los lave y luego los planche, al llegar Eduardo le digo que me compré un vestido y una blusa con tigres que sé que las va a odiar. Mira primero el vestido  y me dice "Cecilia, ese vestido es de vieja" yo me río y le digo claro si lo más probable es que se parezca a los vestidos que usaba tú mamá cuando tu eras chico, y debo decirte que mi santa suegra era más joven que yo y ya te tenía por lo tanto yo soy más vieja que el vestido jajaja. Luego mira la blusa y solo se ríe y luego me dice "¿esa blusa me parece conocida? y al hacer juntos memoria era porque un tiempo atrás andábamos juntos en la tienda y yo ya me había probado la famosa blusa pero algo me dijo Eduardo que me hizo dudar y no la lleve. Como esta vez fui sola me la compre sin culpa ni duda. 
 
Blusa con tigres y cadenas que me encanta

Vestido de "vieja"
 
 
Todo esto me hace recapitular y decir nuevamente que 1 siempre vuelvo a lo mismo y 2 trataré que nunca más me haga dudar de algo que me gusta. Esta es mi nueva resolución.
 
Saludos!

Ahh y la pregunta de rigor ¿sus respectivas parejas odian algo de sus closets?

lunes, 29 de octubre de 2012

Recuento semana 42 y 43

Hoy hago una entrada de recuento de dos semanas ya que la semana número 42 estuvo bastante fome y la dejé para juntarla con las número 43 que también estuvo bien fome jajaja. Los días de locura ya pasaron, estamos más que instalados los tres en el nuevo hogar. Ya está todo instalado y ordenado y podemos dormir en paz (lo dice la enferma por el orden que hay dentro de mi).

Como no tengo mucho que contar, salvo que me inspiré he hice un par de aros y un collar con otros aros y collares que me sobraban por ahí.

Los dejo con imágenes:

Rica papaya. La forma de estrella es natural.

Súper polera de Mickey que me niego a botar.

Me están saliendo pecas.

Cadena + picaflor que venia en la etiqueta de un vestido. Quedó tan lindo que hasta Eduardo lo piropeó.

Atia paparazzeada.


Anillo hermoso que tengo hace una chorrera de años y que me traje en el último viaje de Chile

Collar hecho de sobras.

Aros hechos de varios otros varios de aros.

Falda plisada linda hermosa que era un vestido comprado en la feria. (Atia juraba que yo estaba jugando con ella)

Y eso por hoy, aparte de esto y que estoy toda picada que pareciera que tengo peste no tengo mucho más que contar. Les dejo un gran saludo y fuerza a los que están esperando o viviendo a Sandy en la costa este de  EE.UU. A ser responsables y cuidarse mucho.

Saludos!

sábado, 17 de diciembre de 2011

Más que una pasión, un sentimiento!


Sé que el titulo desperfila un poco, pero no escribiré sobre futbol o barras bravas, sino que de la ropa usada, ropa americana, ropa europea, ropa reciclada, ropa Vintage, o como cada uno la llame. Personalmente para mi es ropa usada.
Quisiera comentar en primer lugar que el termino ropa usada no se refiere a ropa que antes haya sido usada, sino que es una deformación del concepto “Ropa USA”. Ya que cuando llegaron las primeras tiendas de ropa que se traían en grandes fardos desde Estados Unidos, no toda la ropa era de segunda selección o mano, sino que también podíamos encontrar ropa nueva de diversas marcas de temporadas anteriores. Por eso también está la “Ropa Europea”.
Hoy en día la gama es bastante amplia si queremos comprar este tipo de prendas, desde las ya míticas ferias de cada ciudad (La de Grecia en Santiago, Ave. Argentina en Valparaíso, la feria de Los Vilos, etc.), pasando por las  infaltables tiendas de Bandera, a tiendas ya mucho mas “fashion” en Providencia, y qué decir de reuniones de chicas que se traspasan ropa de grandes diseñadores olvidados en sus closets.
Mi cuento con la ropa usada es realmente todo un CUENTO. Debo admitir que mi fanatismo por la ropa usada me acompaña desde que tengo uso de razón. Involucra a muchos seres queridos por lo tanto muchos sentimientos. Cuando era pequeña me encantaba usar la ropa no de mi mamá, sino de mi abuelita, la cual encontraba la más elegante del mundo. Ya cuando adolescente descubrí Bandera, luego del colegio vestida de escolar pasaba tardes completas  caminando por la calle entrando a todas las tiendas y sumergiéndome en cuanto cajón había, me iba cuando cerraban o cuando moría de hambre. En esa misma época mi querida nana de toda la vida me comenzó a regalar la ropa que tenía guardada quizás de cuando (mi madre había botado o regalada ya todo lo suyo)y para mi cada prenda o accesorio que me daba era un pequeño tesoro, sus regalos  son unos de los regalos más preciados que me han dado y que guardo casi en su totalidad.
Luego mas grandecita, comencé a llevar a mi hermana chica a las ferias (por supuesto también la llevaba  a Bandera), y buscar ropa entre la dos era entretenidísimo, ya que no solo buscábamos ropa para cada una, sino que también para la otra, de hecho muchas veces iba sola a la feria y no compraba nada para mí, sino que solo a ella, ya que encontraba ropa que era para ella, no para mí. Este acto de ir juntas los martes y los jueves a la feria regalona (una pequeña feria que queda en Peñalolén) es uno de los actos que más extraño, extraño encontrar pequeños tesoros, pero sobre todo compartir ese momento junto a mi hermana, un momento que es solo de las dos. Alegrarnos porque encontramos “esa” polera, o “esa” cartera y gastamos casi nada, para luego terminar nuestro paseo comprando una gran piña para mas tarde hacer un rico jugo en casa, lo extraño mucho.
Cuando volví a Chile luego de vivir en Chicago, con mi hermana nos juntábamos los martes en la feria, esa era nuestra reunión privada de hermanas, juntarnos temprano los martes para ir a la feria y como ya no teníamos el tiempo de cuando éramos adolescentes, terminábamos nuestro encuentro con un rico mote con huesillo.
Hoy estoy nuevamente fuera de Chile, mi hermana ya no va tan seguido a la feria, pero me cuenta que me sigue buscando algunos tesoros. Yo por mi parte hago lo mismo, trato de buscar cosas lindas que le gusten, para así cuando nos veamos nos entreguemos esos lindos tesoros que solo nosotras podemos disfrutar.

Me compré este abrigo mi primer año de universidad en el mes de febrero y recuerdo que lo único que quería era que hiciera frio. Gran compañero en las frías mañanas de Santiago y en las de Chicago también. Abrigo de lana inglesa, comprado en una tienda en Bandera, precio $5.000.



Ambas poleras me las regaló mi querida Nana, la primera fue furor en mi época escolar, creo que ha sido la prenda que más he lavado y relavado para volver a usar.


Sweater comprado por mi hermana, es %100 cachemira y le costó tan solo $1.000


Lindas carteras que me regaló mi querido amigo Javier, él muy lindo siempre estaba atento a si las personas querían regalar alguna prenda o accesorio lindo para luego dármelo.


Cartera de cuero comprada por mí en la feria a solo $2.000


Linda cartera que me regaló una profe en el colegio, ella estaba al tanto de mi gusto (y de mi hermana) por la ropa usada que nos regalo un montón de carteras, esta me tocó a mi :)


Y por ultimo una de mis prendas favoritas, mi sweater manga murciélago que me compro mi papá en la feria, creo que le costo $1.000

 

Y bueno faltan muchas más cosas, y es que muchas quedaron guardadas en Santiago (sobre todas las invernales) y también muchas carteras que por espacio no pude traer conmigo.
Como ven, mi relación con la ropa usada es más que el gusto por la ropa diferente, es un tema mucho más personal, me recuerda y me acerca a mis seres queridos, a la preocupación (y el tiempo) de encontrar y regalar ese tesorito que nadie más quiere o lo encuentra feo y viejo, y también el traspasar historias y recuerdos, pero también gustos.

Saludos!

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un consejito por favor!

Cuando llegué a Puerto Rico y deshice las maletas, ordené mi ropa y mis cosas, me di cuenta que se había venido escondido dentro de una cartera un sobre rojo de cuero viejisimo que tengo desde que soy adolescente. Fue un regalo de un muy buen amigo, creo que era de su mamá o de su abuelita.


El sobre me encanta, pero el pobre esta super viejo y un poco “estropeado”, pero nada que no arregle una buena manito de gato, eso es lo que me proponía estos días, darle un nuevo aire a este lindo sobre, nada que unas tachas, pegamento y plumón no puedan arreglar, así que emprendí mi tarea, dejarlo con un nuevo aire.



Pero como en general para estas cosas me doy mil vueltas y hago mil pruebas, hoy en la mañana se me ocurrió contarle mi idea a Eduardo, y me dijo en su habitual sinceridad masculina que para que lo iba a cambiar si el sobre tenia cierto estilo “elegante antiguo/gastado” y poniendo tacha lo iba a “lolear”. Quedé en un mar de dudas.



Y así me encuentro ahora, con mi plan estancado por la indecisión, realmente no se si cambiarlo, además si lo cambio tampoco me decido como, ayyy no se que hacer, mejor lo enseño en fotos, lo observo,lo pienso y decido.


Sobre tal cual es


Idea 1

Idea 2



Espero de todos modos una ayudita extra del que pase por favor. Ahh y también son bienvenidas nuevas ideas.
 

Saludos! 


jueves, 27 de octubre de 2011

Lo que siempre extrañaré de mi país! (Chile)

Toda mi vida viví en el mismo lugar, la misma ciudad, la misma comuna, por lo tanto ya tenía la información de todas las cosas y lugares que me gustaban o me interesaban, y si no sabía por lo menos sabía a quien preguntar o donde buscar. Sabia perfectamente a donde ir si es que me salía la artesana que hay en mi y comprar ganchos para los aros. Incluso sabía donde y que día encontrar esos sweater de cachemira a luca, lo sabía todo!!!

Pero un día todo eso cambió, se me ocurrió irme de mi amado país (2 veces y a lugares distintos, ahora me encuentro en la mitad de la segunda aventura) y todo mi universo de conocimientos que solo a mi me importaban se derrumbó. Dónde encontraré las carteras de dos lucas de la feria? Dónde se pondrá el señor que vendía cinturones viejos en Independencia? Existirán las tiendas de ropa usada? Serán baratas?? creo que enloquezco!!!...

Ahora aprendo a vivir en este nuevo país- con todo lo que conlleva vivir en un lugar desconocido- aprendo de a poco sus costumbres, sus calles, sus lugares, su clima!!!. Ya he aprendido que son comunes las ferias de las pulgas que se llaman pulgueros, también encontré un zapatero cerca de casa y sé por una obsesiva búsqueda en Internet que hay una que otra tienda de ropa vintage, pero aún no he ido a ninguna, espero poder ir este finde y que sean buenas, bonitas y baratas.
Así que por favor si me lee alguien de Puerto Rico o alguien que conoce comparta datitos con esta pobre mujer perdida :)

Y como con este tema me baja la nostalgia, acá algunas fotos de mis ultimas adquisiciones y regalitos que me dieron antes de partir de mi querido Chilito.


Lindos aros que me regaló mi Pepona querida!  



Regalo de mi amada madre, me encanta el color!


  
Otro regalo de mi madre, para que no deje los anillos botados!



Pantalones de algodón que me hizo mi hermosa amiga Pili, fueron tres en total, mas una polera, gracias!!!




 Zapatos del Lider!




Billetera Benetton ($10) y falda Tommy Hilfiger ($5) compradas en el aeropuerto de Panamá (pasajera en transito)  

Saludos!